Larga, única y solo tuya. Una contraseña no se presta ni se entrega, a nadie.
4 palabras sin relación + un número. Mínimo 14 caracteres.
La del colegio no se repite en redes, bancos ni juegos.
Ni con amigos ni familia. OTI nunca te la pedirá.
El de tu cuenta Google institucional, no papeles.
No guardes claves en la sala o la biblioteca.
Siempre, en un equipo que no es tuyo.
Cámbiala de inmediato y avisa a OTI.
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Se analiza solo en tu navegador: no se envía ni se guarda. Usa un ejemplo, nunca tu clave real.

«Mi clave es como mi cepillo de dientes: no se presta». Si la olvidas, pide ayuda a tu profesor.
Usa frases largas y una clave distinta para juegos y redes sociales.
Cierra la sesión en el computador de la sala y no dejes la clave anotada en el escritorio.
Cuida especialmente las cuentas con acceso a notas, pagos o datos de familias. Cada persona usa su propia cuenta.
Señales de alerta: un correo para restablecer la clave que no pediste, un aviso de inicio de sesión desde un lugar desconocido o alguien que te pide la clave «solo para revisar algo».
Otras guías y programas de OTI relacionados con este capítulo.
Fuentes: Emol: filtración de datos, mayo 2026